01 de Octubre de 1890.
- Voy a estar bien - Le repitió Cris.
Sus hombros estaban tensos de preocupación. Desde la semana pasada, cuando un hombre había golpeado a su hermano mas joven y dicho que buscara un empleo en el reformatorio, no estaba ansiosa por estar de acuerdo en dejarlo hacer. Había intervenido agarrando el paraguas y dándole un golpe en la espalda al hombre, pero temía no alcanzarlo a tiempo. ¿Y si alguien lo lastimaba nuevamente? ¿Pero, y si esta vez es mas grave que la anterior? Ella era la mayor, tenia veinte años, y no podría mantener a sus hermanos mas jóvenes. Algo pequeño, siempre que había procurado recoger un flujo de ingresos para alimentar y abrigar a sus hermanos y a si misma. Hacia días desde que solo comían nada mas que un pan viejo. Sin embargo, nada de eso importaba, en este momento, necesitaba estar fuera para garantizar la seguridad de Cris.
- Lo se, porque no dejare que nada malo te suceda.
Esa fue una promesa que no queria romper. Ni a su padre, a quien habia jurado en su lecho de muerte. Ni a dios, a quien rezo para proteger a Cris y Nazareno. Ni para si misma. Cris era el mas pequeño y, señores y señoras ahorraria una moneda para un desempeño de su voz de soprano. Su tono era como el de un serafin. Por lo menos la lleva al cielo, siempre que lo eschuca cantar. Era una bendicion que el debia estar usando en una escuela coral, pero ese era otro elemento que ella no conseguiria mantener.
Cris le sonrie. Ella corrio para esconderse en el edificio, a no mas de algunos metros de distancia, de modo que pudiera alcanzarlo rpidamente.
Su hermano empezo a cantar y los transeutes sonreian. El sol brillaba a traves de las nubes gruesass solo para el. El bailo junto con una melodia y la multitud parecia satisfecha. Cuando termino la cancion, una señora bien vestida con un abrigo rojo se aproximo y le dio algunos sentavos.
No se atrevieron a ser codiciosos. Salio por la parte de atras del grupo reunido. Escucho el silbato de un guardia. Todavia esperaba encontrar uno o una con inteligencia, a pesar de la esperanza de que aplicara la ley.
El hombre uniformado agarro a Cris por el cuello y lo levanto.
Ella corrio hacia ellos.
- Por favor, señor, es un niño.
El saco el dinero de las manos de su hermano. Cris se preparo para luchar de nuevo. Sin embargo, cuando su hermano vio su mirada en su rostro, apreto sus labio bien cerrados y cruzo los brazos sobre el pecho.
- ¿Esta chusma de aqui es su responsabilidad?
Los ojos redondos y grandes del hombre la observaban cuando lanzo a su hermano. Cris se movio para el lado de ella y apreto los labios.
. Si, mi señor - Retrocedio, empujandolo detras de la relativa seguridad de su falda.
El se lamio los labio mojandolos.
- Si me das un beso, le voy a dar al niño sus monedas - El se movio mas cerca. Cuando abrio la boca el olor a punzante del licor estallo en su rostro. Ella se estremecio de asco. Si no cumplia su pedido, no tendria dinero para darle al hombre de la pension y los dejaria en la calle. Nazareno estaba en la cama con fiebre.
El la acorralo entre la pared y su cuerpo. Sus labios revestidos de saliva presionando los de ella. Ella cerro los dientes en repulsion.
Con una sonrisa, el le entredo a Cris sus monedas.
- Si juegas a la chica buena, tengo mas en mi bolso - El llegoa desabritonarse los pantalones - Labios comolos tuyos pueden ser utiles. Dale un beso a mi polla.
La implicacion no paso desapercibida para ella. Se retorcio libre de su agarre humedo, tomo la mano de Cris y corrio.
El guardia agarro su brazo.
- Volveras.
No si ella podia evitarlo.
Ni una palabrapaso entre los hermanos en el camino a Cabo Street en Limehouse. Apenas un ritmo constante. Cuando llegaron a la pension,se apoyo en la piedra sucia. Su estomago se rebelo. Doblo al costado del edificio y lo solto.
- Lo siento mucho, Lali - Cris froto su espalda.
Su padre y hermanos la amaban como era.
- No lo sientas, chico. Es solo mis nervios.
Los dos hicieron su camino hacia el interior del edificio. En el primer piso, ella entrego las monedas al Sr.Pilsner.
- Ve a hacer falta mas que eso...
- Se que habra mas mañana. Lo prometo - Se nego a mirarlo a los ojos.
La Sra. Pilsner va a estar en la iglesia el domingo a las diez. Venga y podremos discutir otro tipo de pago por su atraso.
Cris abrio la boca, y ella puso su mano enguantada sobre el.
- Es muy gentil de su parte - Entonces, continuo hasta su cuarto y dejo ir a Cris.
El y Nazareno recogieron el final del pan, pero ella no tenia coraje para comer. En vez de eso, lavo su boca con jabon. Se encogio en una esquina de la ventana como un papel arrugado. Una lista cruzada. Domestica. Camarera. Lavadera. Ninguna queria una mujer con el color de su tez. Burdeles. Ningun lugar decente la miraria. Ella habia escuchado de un lugar que se adapta a los extraño. Un establecimiento que podria estar buscando una mujer exotica.
Sus hermanos dormian en la cama. No se quejaba, pero solo habia un lugar inferior a esto. Las calles. Incluso el raton debajo de la cama no tomaria ni una migaja de un pan viejo. Ella no llevaria a los hombres a la valle, a un callejon. Las niñas en el internado muchas veces llegaban espantadas, o quedaban enfermas con ampollas. Despues del caso Ripper, las calles simplemente eran demaciado peligrosas. Si algo le pasaba, Cris y Nazareno acabarian en un orfanato o asilo. Pobres niños.

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